Filosofapp

Filosofapp presenta a la filosofía como ciencia capaz de analizar la realidad cotidiana de manera profunda. Durante cada capítulo, un conductor aplica el método de reflexión filosófico para pensar las aplicaciones móviles más populares (Whatsapp, Facebook, lnstagram, Twitter, etc.) y los cambios que éstas han provocado en las relaciones actuales.


Sinopsis: Las redes sociales transformaron las condiciones de la comunicación tal como las conocíamos. Hoy establecer conversaciones simultáneas es una posibilidad. También viralizar un mensaje a velocidades impensadas. Pero aún cuando la tecnología es una facilitadora de la comunicación, siempre aparecen preguntas que incomodan: Con aplicaciones como Whatsapp, ¿estamos más comunicados? ¿La hipercomunicación digital no estará tejiendo en nosotros una ficción de cercanía?


Sinopsis: Si nos apuran, todos coincidimos en que la belleza es una cualidad de algo o de alguien que genera atracción sensorial en quien lo observa. Pero al parecer, la cosa es un poco más compleja. Aplicaciones como Instagram nos ofrecen la ilusión de que los cánones de belleza instalados socialmente pueden ser adquiridos digitalmente. La manipulación de imágenes, los filtros y el retoque digital, que antes sólo eran propiedad de técnicos, hoy están al alcance de todos y así Instagram se ha convertido en una herramienta fundamental para proyectar sobre nuestra vida el imaginario de belleza que se nos ha impuesto a lo largo de los años.


Sinopsis: Tinder revolucionó la manera de encontrarnos y, en una época en donde la comunicación humana vive mediada por las nuevas tecnologías, era de esperarse que los modos de encontrarnos con el amor o el sexo también se modifiquen. La pregunta es cuánto.


Sinopsis: Facebook representa un espacio donde, bajo el pretexto de mostrarnos como somos, podemos crear el “yo” que nos gustaría ser. Desde ese lugar, construimos nuestros vínculos virtuales. Pero ¿qué es real y qué no? ¿Los cientos o miles de amigos que tenemos en Facebook son una ficción afectiva? ¿O es que estamos construyendo una nueva afectividad digital?


Sinopsis: Los antiguos griegos tenían el ágora como espacio privilegiado para la deliberación pública. Nosotros tenemos Twitter. Lo que no terminamos de entender es si nuestra red social es un neo-ágora ateniense o un neo-bar de borrachos.


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